Familia de Santiago,
Perdónenme por favor, por escribir en inglés pero quería mandar mis condolencias a todos ustedes. Santiago fue un joven excelente a quien vamos a extrañar como a ninguno.
Tuve el privilegio de trabajar con él aquí en Madison como su mentor y colega por más de 9 años. Era evidente que él era muy especial cuando vino para su pasantía en 1996. Por eso quise que volviera a
Académicamente, era uno de nuestros mejores estudiantes, pero ustedes sabían que era muy inteligente, lo que se mostraba realmente en su investigación. Nunca ha habido en nuestro Centro un estudiante graduado más creativo y productivo.
En 1999, Santiago fue a Finlandia a aprender una nueva técnica para sacar muestras de digestión para poder hacer mediciones exactas de lo que sucedía con la proteína y con otros nutrientes en el rumen. Esa técnica fue la base de su investigación y de la de otros estudiantes aquí en
Por el gran éxito que tuvo al usar este método, científicos de otras instituciones de Norteamérica vinieron a nuestro Centro a aprender el procedimiento para su propia investigación. Santiago compartió su tiempo y sus talentos generosa y desinteresadamente entrenando a cualquier persona que quisiera aprender el procedimiento. El estaba siempre dispuesto a ayudar a otros, en su trabajo y en sus vidas fuera del trabajo.
Como no tuvo una oportunidad de trabajo significativa cuando terminó su doctorado (Ph.D.) en el otoño de 2004, le pedí que se quedara, como miembro post-doctoral, a terminar trabajo anterior y a hacer algunos experimentos nuevos. Entonces yo pude tenerlo como colega y amigo por más de dos años adicionales. Voy a pasar los próximos meses trabajando en papeles de su última investigación como parte de nuestro homenaje a Santiago.
Aunque su carrera fue interrumpida, Santiago logró más, a través de su propio trabajo y de su ayuda e inspiración a otros, de lo que muchos logran en carreras dos o tres veces más largas.
Aquí, en el Centro, vimos a Santiago en su lugar de trabajo profesional, en el laboratorio, trabajando con las vacas y en su oficina. Pero él tenía otros muchos aspectos que incluían sus talentos musicales y artísticos. Solo se encuentra un joven tan talentoso una vez en la vida.
Wendy Radloff, nuestra técnica de laboratorio que empezó a trabajar conmigo sólo dos meses después que Santiago, dijo que era una pena que ustedes, su familia, no llegaran a conocer la maravillosa vida que él había logrado aquí en Madison, Wisconsin. Santiago fue amado como colega y amigo por muchísimas personas en este lugar. El estaba iniciando una nueva fase de su vida y estaba empezando otra vida del mismo modo en Barcelona.
Aquí todos estamos tratando de entender este horrible acontecimiento. No podíamos creer, no queríamos creer, lo que había pasado. Todo lo que puedo decir es que fue un gran honor haber conocido y amado a Santiago.
El sigue vivo a través de su ejemplo, inspiración, legado profesional y… en nuestros corazones.
Quisiera volverlo a ver.
Con gran tristeza, Glen Broderick